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miércoles, 2 de mayo de 2012

Rojo de Liliana Bodoc


Rojo, junto con Blanco, Amarillo, Verde y Negro forma parte  del grupo de cuentos de Sucedió en colores, texto de Liliana Bodoc. La dramaturgia, realizada por la misma autora, coloca el acento escénico en la alternancia de narración, diálogo y danza, con lo que logra un texto que mantiene la belleza del original.
La historia nos presenta una imagen de Diablo, tan humanizada, tan dominada por la madrina (a falta de madre), tan parecida a cualquier mortal, que nos resulta sumamente simpática. Y que además, ese Diablo no sea demasiado inteligente porque, como reflexiona el narrador: muy poco talento ha de tener quien, pudiendo ser luz y risa, eligió ser una pesadilla, consigue de inmediato nuestra adhesión.
            La acción se estructura como cuento enmarcado. Un narrador, que también pertenece al averno ya que le dan vida tres diablillos que ofician como ayudantes, es quien nos introduce en la historia, nos presenta a los personajes y además, entrama las escenas con breves resúmenes.
El universo ficcional nos sumerge en el tiempo mágico del cuento encantado: lugares de “había una vez”, Diablo, Bruja y una dulce jovencita (que resultó toda una sorpresa) y el hechizo con el número mágico de los tres “sí”. Podríamos hablar de fábula, pues en la historia, una vez más, hay un burlador que puede resultar burlado cuando tiene ante sí alguien más inteligente o astuto. Aquí el objetivo es el amor, motivo muy dulce y convincente: el burlador enamorado fue burlado por una hermosa bruja enamorada.
El Diablo, en su accionar, se aparta del estereotipo que lo define tradicionalmente; la actuación marca características bondadosas, con sentimientos que abordan la tristeza y la desolación. Rubilda es la simpática caricatura de una paisanita de alguna zona argentina, muy bien lograda en los tonos y gestualidad, cuya complicidad con el espectador alcanza momentos festejados con la carcajada. Y la bruja, es la típica bruja, con tonos, posición corporal, cara y gestos de bruja preocupada porque su ahijado no logra concretar el hechizo. El trabajo actoral del narrador imprime a la pieza un ritmo intenso y sostenido, en él, el excelente maquillaje concreta una máscara sumamente expresiva.
            Creemos, que el vestuario merece un elogio especial. En su confección se une la meticulosidad y el buen gusto. El predominio del rojo está matizado por los trajes de los diablillos en bordó amarronado. Rubilda presenta en su vestimenta un pequeño matiz fuera del rojo, señalando su pertenencia a la tierra. Los paneles que conforman la escenografía tienen también el color del infierno. El degradé tonal, sumado a la calidad de los materiales, constituye un interesante aporte de belleza visual. Pero además, colabora con fuerza en el “qué significa”: el espectador se encuentra en el límite entre el infierno y la tierra y por obra y gracia de la acertada ambientación puede ubicarse en el mercado o en el infierno según convenga.
            La música presenta muy buenos arreglos de temas conocidos y la danza, de coreografía sencilla, luce con gracia, pautada y precisa. Resumiendo, en esta puesta, todos los elementos armonizan en un conjunto que evidencia una muy buena dirección.
 

               








Rojo de Liliana Bodoc con dramaturgia de la misma autora. Teatro: “El Extranjero”, Valentín Gómez  3378. T.E. 4862-7400. Domingos a las 17
Compañía teatral: Tres gatos locos. Elenco: Federico Acosta. Juan Gabarra. Josefina Lamarre. Galileo Bodoc. Diseño de vestuario: Alejandro Baamonde y Aravinda Juárez. Diseño y realización escenográfica: Lina Boselli y Darío Tarasewicz. Arreglos musicales: Francisco Martínez Castro y Josefina Lamarre. Edición musical y de sonido: Fernando Cerra. Maquillaje: Lisandro Outeda. Iluminación: Adrián Herrera. Ilustraciones: Clara Keys y Gonzalo Kenny. Asistencia de dirección: María Marta Matías. Prensa: María Marta Matías. Producción: Adrián Herrera. Dirección y puesta en escena: Galileo Bodoc.







http://3gl.com.ar

http://tresgatoslocos.blogspot.com.ar

http://www.elextranjeroteatro.com/plays/view/28/02-05-2012







lunes, 30 de mayo de 2011

Un cuento negro

O cuando las apariencias engañan…




Susana Llahí


Comenzar la mañana con la visita de una dama de negro que lleva en su mano un horrible búho también negro y que nos dice: “le quedan sólo doce horas…” puede ser algo tan sorpresivo y asustador que no se nos ocurriría preguntar “para qué”, el modelo clásico clama: ¡es la muerte...!. Eso es ni más ni menos lo que pensó Bruno el deshollinador. A partir de allí, aconsejado por el relator de la historia, comenzó a realizar todas aquellas cosas que no había hecho a lo largo de su vida: limpiar las chimeneas con más ahínco, ser caritativo con los niños de la calle, seducir a la mujer de la que siempre estuvo enamorado … Finalmente, cuando llegó la hora veinticuatro, la dama enlutada reapareció para decirle que tenía que partir, pero partir de su humilde morada porque había sido desalojado. Ella era la abogada de la firma que compró ese solar para realizar una importante construcción… y en consecuencia, encargada del desalojo.
La pieza se estructura como relato enmarcado: los tres gatos locos, musicalmente, anuncian lo que se verá a continuación. Ese narrador, por momentos narrará y en otros será el acompañante del deshollinador en ese día tan ajetreado en el que debe cumplir sus últimos deseos antes de la partida, que imagina es hacia la muerte.
La historia tiene un ritmo muy intenso que no decae en ningún momento. Con procedimientos propios de la farsa: corridas, confusiones, el juego con el doble sentido del discurso, entrada y salida del personaje (haciendo alusión al papel que cada uno cumple en el grupo), la acentuación de los rasgos ya estereotipados del deshollinador y de la situación, la burla al personaje cuando quiere ser caritativo pero aflora un miserabilísimo que debe refrenar para lograr sus objetivos, alcanza un alto grado de teatralismo que sin embargo logra la credibilidad de los chicos que se conduelen cuando Bruno fracasa y se alegran cuando consigue su objetivo. Impecable desempeño actoral en los tres personajes: muy buen manejo de la gestualidad y de la mueca y buen desempeño en el canto y la danza. Federico Costa, en sus varios roles demuestra posibilidades para dar a cada uno el tono justo, el rasgo que lo diferencia. Una historia sencilla, muy bien trabajada, con buena musicalización, excelentes efectos sonoros y mínima escenografía (la casucha de Bruno al pie de un árbol), que logra una efectiva llegada al pequeño espectador, que en esta oportunidad se caracterizó por no ser tan pequeño, precisamente pertenecía, en gran mayoría, a la franja etaria de diez a doce años que nunca son fáciles de satisfacer.






Un cuento negro de Liliana Bodoc.
Teatro Belisario. Corrientes 1624. T.E.: 4373-3465. Domingos 17 horas.
Elenco: Galileo Bodoc. Juan Gabarra. Federico Costa. Musicalización y efectos sonoros: Fernando Cerra. Vestuarios: Neftalí Garrido y Aravinda Juárez. Iluminación: Pablo Frutos. Producción: Carolina Guchea. Prensa: María Marta Matías. Dirección y puesta en escena: Juan Gabarra y Galileo Bodoc.